Los Ocho Senderos del Yoga

El yoga no es solamente entrar en poses complicadas o decir Namasté o cantar OM. Todo eso es muy bonito, pero en realidad, el yoga está compuesto de ocho senderos, o comportamientos, que el ser humano debe adoptar para desarrollarse espiritualmente.

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El primer sendero del yoga son las YAMAS, o el código moral. Regula la manera en que el yogui interactúa con el resto del mundo y cómo trata a los demás seres humanos. Tiene 5 subdivisiones:

  • Ahimsa: Significa no hacerle daño a ningún ser vivo, y ser compasivos y amables.
  • Satya: Significa decir la verdad, tanto a los demás como a nosotros mismos. La base de cualquier relación saludable es saber comunicarse honestamente. Por otro lado, ser honestos con nosotros mismos significa conocernos, saber lo que queremos y sentimos, y por qué.
  • Asteya: Significa no robar, ya sea posesiones, tiempo, o cualquier cosa que no se nos haya dado libremente. Por ejemplo, buscar atención de otras personas cuando no es dada libremente, es robar.
  • Brahmacharya: Es el control de los deseos, ya sea sexuales como de otra índole. No necesariamente implica el celibato, sino comportamiento saludable (como la fidelidad, el pudor, el auto-control, etc.). También se puede aplicar a otros deseos del cuerpo, como tomar o fumar. No significa que nunca podamos tomar o fumar, solo que no debemos dejar que nuestro deseo de sentir placer corporal mediante estas vías se apodere de nosotros de tal manera que contamine nuestra vida.
  • Aparigraha: Significa sencillez. Es neutralizar la avaricia o el deseo de tener muchas cosas materiales. La acumulación excesiva de cosas materiales implica falta de Fe en que Dios puede proporcionarnos nuestro pan de cada día. También significa desapegarnos de cosas y hasta de situaciones, ya que el único constante en la vida es el cambio.

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El segundo sendero del yoga son las NIYAMAS. Es un código de ética personal. Regula la manera en que el yogui vive su día a día. También tiene 5 subdivisiones:

  • Sauca: Significa pureza, tanto interna como externa. No solamente debemos cuidar nuestra salud, sino también tratar de mantener pureza de intención en todo lo que hacemos.
  • Santosa: Implica estar satisfechos con lo que tenemos y en paz con nuestra vida. Mantenernos ecuánimes, aún cuando estamos pasando por momentos difíciles, nos fortalece internamente. Debemos aceptar que hay una razón para todo lo que pasa—el yoga lo llama karma—y saber que no hay nada que la vida nos ha puesto en el camino que no podamos sobrellevar.
  • Tapas: Es el uso disciplinado de nuestra energía. Debemos organizarnos de tal manera que tengamos energía para cumplir con todas nuestras responsabilidades. No debemos ser ni muy flojos o perezosos, ni esforzarnos más allá de nuestras habilidades, ya que ambos caminos son extremistas y llevan a enfermedades mentales, emocionales y físicas. Debemos conocer nuestros límites y respetar el cuerpo en el que vivmos.

En el sentido clásico de la palabra, Tapas es el calor interno que genera el ejercicio. Este calor quema las toxinas e impurezas dentro del cuerpo y ayuda a regular nuestras energías para que podamos afrontar la vida con entusiasmo. En lo personal, me encanta que el ejercicio sea parte del código de ética personal del yogui.

  • Svadhyaya: Significa reflexión, o estudio personal. Implica conocerse y examinarse a uno mismo. ¿Por qué me siento así? ¿Por qué reaccioné de esa manera? ¿De verdad tengo que actuar como estoy actuando? Todas estas son preguntas que se pueden hacer para llegar a conocerse mejor.
  • Isvarapranidhana: Significa, literalmente, poner todas nuestras acciones a los pies de Dios; ofrecérselo todo a él. Esta práctica se desarrolla cuando fijamos nuestra intención en vivir por algo más grande que nosotros mismos.

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El tercer sendero del yoga son las ASANAS, o posturas. Es el camino más reconocido por el mundo occidental, lo cual no es ninguna sorpresa, ya que actualmente estamos sumados en un materialismo excesivo. Las personas valoran la materia, lo físico. Esto no tiene nada de malo, ya que hay que reconocer que vivimos en un mundo material y respetar las leyes que lo rigen. El error está en pensar que lo material o físico es la única realidad.

La parte más material o física de nuestro ser es el cuerpo, al cual también debemos de prestarle atención. Las Asanas son el ejercicio físico de los yoguis, la manera en que cuidan su cuerpo. Las posturas ayudan a generar calor interno o Tapas, que a la vez purifica nuestros órganos y quema toxinas. Además de esto, las Asanas mejoran nuestra flexibilidad, tonifican nuestros músculos, promueven relajación profunda, alinean nuestras articulaciones en su proporción correcta, y oxigenan nuestro cerebro, entre muchos otros beneficios. (Para más información sobre las Asanas, lee mi publicación Yoga is not a religion).

También ofrecen al practicante la oportunidad de explorar y llegar a conocerse a sí mismo (Svahdyaya). ¿Cómo reaccionamos ante una pose difícil? ¿Nos rendimos, nos desesperamos? ¿Reaccionamos de esta misma manera a situaciones difíciles en nuestra vida fuera del mat? A medida que vamos mejorando nuestras poses y nuestro cuerpo se va soltando, nuestra voluntad personal también crece. Creamos un balance entre nuestro cuerpo y nuestra mente, y mejoramos nuestra actitud tanto dentro como fuera del mat.

Por último, aunque no menos importante, las Asanas funcionan como una preparación para la meditación, ya que estiran el cuerpo y calman la mente.

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El cuarto sendero del yoga es el PRANAYAMA, o control de la respiración. El Pranayama busca controlar el prana, o la energía de nuestro organismo, para poder mantener la salud física. Existen diferentes ejercicios de respiración, pero el objetivo de todos ellos es balancear nuestras fuerzas vitales.

Para mí, la mejor manera de practicar Pranayama es a través de las Asanas. Ligo mis inhalaciones y exhalaciones con mis movimientos corporales y dejo que la respiración me guíe. Esto ayuda a calmar el sistema nervioso y a reducir ansiedades, además de mejorar los poderes de concentración.

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El quinto sendero del yoga es el PRATYAHARA, o control de los sentidos. Literalmente significa ‘sustento’, y aquí nos debemos preguntar, ¿Cuál es nuestro sustento? ¿Buscamos nutrirnos del mundo externo o de nuestro mundo interno? Para cultivar Pratyahara, debemos enfocarnos en desarrollar una paz interna inamovible, independiente de lo que nos esté sucediendo o estemos percibiendo en el mundo físico.

La consecuencia de esto es que nos volvemos amos de nuestros sentidos en vez de esclavos de ellos. Controlamos nuestras pasiones, nuestros deseos. Sin embargo, Pratyahara no significa olvidarnos del mundo externo, sino encontrar nuestro centro dentro de nosotros y practicar permanecer en él para vivir en balance y actuar correctamente. Esto nos fortalece en nuestra vida cotidiana. El Pratyahara se puede cultivar a través de la meditación.

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El sexto sendero del yoga es DHARANA, o la concentración mental. La idea detrás de Dharana es que podemos llegar a concentrar nuestra mente en una sola dirección por largos períodos de tiempo, en vez de permitir que nuestros pensamientos se dispersen. Cuando el cuerpo y la mente se hayan purificado a través de las Asanas y el Pranayama, y los sentidos estén bajo control a través del Pratyahara, entonces se nos hace más fácil el Dharana. La mente debe encontrarse cómoda dentro de la quietud para que pueda enfocarse.

El Dharana se puede cultivar a través de ejercicios de concentración. El propósito de este tipo de ejercicios es llegar al punto en que podamos volcar nuestras energías completamente en una sola dirección al concentrarnos en lo que sea que estemos haciendo.

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El séptimo sendero del yoga es el DHAYANA, o la meditación. Es diferente al Dharana porque mientras éste busca fortalecer nuestros poderes de concentración, el propósito del Dhayana es simplemente SER, estar presentes en este momento dentro de la continuidad tiempo-espacio, y de tal manera conectar con lo divino. Es contemplación perfecta.

Mientras más meditamos, más nos damos cuenta que la única realidad es DIOS, y que todo lo demás es MAYA, o ilusión. Al realizar esto, la infelicidad y el miedo, inclusive el miedo a la muerte, desaparece. Este estado de libertad absoluta se llama MOKSHA. De esta manera, la meditación se convierte en nuestra herramienta para percibir la realidad que existe más allá de las ilusiones que nublan nuestra mente.

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El octavo y último sendero del yoga es el SAMADHI. Mientras que el Dhayana es la contemplación de lo divino, Samadhi es la unión total con Dios. Un maestro espiritual una vez dijo que la devoción a algo más grande que nosotros—ya sea que lo llamemos Dios, el Absoluto, el Universo—es el sentimiento más importante que podemos fomentar dentro de nuestros corazones. Lograr Samadhi significa lograr unirnos, en mente y espíritu, a esta fuerza mayor, y la devoción es la herramienta por medio de la cual logramos esta unión.

En el estado de Samadhi, supuestamente el cuerpo y los sentidos están descansando, mientras que la mente y la razón están alerta, despiertas, y en un estado más allá de la conciencia individual. Nuestro ego lentamente desaparece, y nos conectamos con la identidad pura de la realidad. Ya no existe el ‘yo’, ni siquiera existe el ‘nosotros’. Solo existe lo UNO.

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Digo supuestamente, porque esto nunca me ha pasado a mi. No logró concentrarme en una sola cosa por largos períodos de tiempo sin que mis pensamientos se dispersen. A veces reaccionó automáticamente y de forma negativa a cosas que me pasan. Trato de ofrecer todas mis acciones a Dios, pero soy humana y tengo deseos, y a veces actúo con fines egoístas.

Sin embargo, lo estoy intentando. Los ocho senderos del yoga no son como niveles en un video juego que vas superando uno a uno hasta alcanzar una perfecta unión con Dios. Sólo porque domines las Asanas más complicadas no significa que has mejorado tu concentración. Sólo porque te puedes concentrar en una sola cosa no significa que estás usando esos poderes como una herramienta para ayudarte a vivir correctamente.

Todo está ligado, y para que el yoga sea realmente efectivo, se deben desarrollar los ocho senderos a la misma vez. Lo importante es qué tan comprometido está uno con su propio desarrollo espiritual. Si estás verdaderamente comprometido, no importa cuantas veces te salgas del camino, siempre podrás regresar.

Yoga is not a religion.

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Yoga has many physical benefits: It re-aligns the joints, massages deep connective tissue and internal organs, stretches and tones muscle, and promotes relaxation through conscious breathing.

It also balances energy levels (which leads to better sleeping), strengthens the immune system, improves flexibility (which prevents lesions), and is basically the best supplementary exercise for athletes. The german football selection does yoga. So does boxer Floyd Mayweather Jr.

It also teaches you a thing or two about yourself. When I am in Side Plank for 10 breaths, for example, and my arms start shaking and your side starts to burn.

Do I tense up? Fall out of the pose? Hold my breath? Or do I breathe in and out and hold the pose? When I do the latter, usually I realize the barrier was more mental than anything else.

In real life, when I breathe and confront a problem instead of shrinking back or freaking out, I also usually realize the problem was way bigger in my head.

As you breathe through a yoga practice, you re-wire your brain into relaxing your body whenever a difficult situation arises. There’s a pause between the assimilation of information and the reaction to it.

That’s why “yoga” literally means “union”, between your body, mind and soul. I’m not going to explain the eastern philosophical precepts of yoga because I don’t live by all of them. I eat meat, for example, and I believe that sometimes the use of violence is justified (such as in self-defense and in the military). I also don’t believe following these precepts is necessary.

What is elemental to yoga is the practice of:
– control of thought
– control of will
– control of emotion

Control of thought goes beyond only thinking positive thoughts or of letting go of the negative. It goes beyond visualization or attracting that which you want in your life. At its root, control of thought entails a certain sharpening of the mind. Its training is simple, yet hard. It consists of setting goals for your life: I want to be succesful at my job, lose weight, get healthier, be nicer to my family, etc., and then dissasociating yourself from any thought that may hinder the realization of this goal.

Thoughts like “I’ll start working out tomorrow” or “I can eat those three doughnuts because I ran today” hinders goals. The trick is in recognizing this is your mind putting up some resistance, and taking control. Working out regardless, and not eating those three doughnuts because deep down, you know they’re bad for you. This takes will-power, which leads to…

control of action.

Not procrastinating. Setting up a plan and sticking with it. Giving your best to everything you decide to do. The body is your greatest ally for this one. Train regularly, sleep and eat well, set up a routine you can follow and that suits you, and soon enough you’ll be on your way to proactively working on your goals. Organization and time management are key here. Yoga postures help with this because of the amount of phyisical benefits they provide, a few which I already mentioned, which builds stamina and resistance for your day-to-day.

Lastly, control of emotion. This goes hand-in-hand with being aware of how one reacts to certain situations. By being aware, one can shift from a reactionary standpoint (lashing out when angry or feeling insecure over something) to a proactive one. Being aware of how one feels and questioning it before giving in to any sort of reaction, gives one the chance to ACT, not react, to all situations.

Deciding to not answer to an offense, or biting your tongue, are examples of this. I don’t think there’s a single time I regret holding back something I wanted to say that I thought about twice. It’s a different story whenever I thoughtlessly blab something out. Thinking twice is good. Acting on impulse, especially on emotional matters, usually ends badly.

These three practices, control of thought, will and emotion, have nothing to do with any religion. They have nothing to do with the adoration of any god. They can be practiced by all, atheists as well as believers. As for the yoga postures… They’re just physical postures that have really good effects for your body. Most of them are named after animals, and playfully entering into Camel pose, for example…

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…doesn’t mean I’m practicing any religion. One can be any religion and practice yoga. Seeing as I am a fan, I’m going to go ahead and recommend you do 😉